jueves, 8 de enero de 2009

Y adónde me lleva, no puedo seguir sosteniendolo , fingiendo ser adulta y que puedo con todo.

Jugando a que soluciono problemas y olvidando los míos.

Me duele escuchar en las mañanas, me despierto antes de tiempo con el sol angustiado por lo que sabe que viene, me duele cada órgano y se tensa cada músculo.

Ya no intento de nuevo lo que me sale mal, aunque pienso e invento nuevas opciones mortificantes.

Ya mi cara cambia, mi modo de ser, mi día varía, odio dormir en mi cama.


Esto se termina, si me desperté, ahora no quiero tener pesadillas.



jueves, 1 de enero de 2009

Más vale que no tengamos que elegir entre el olvido y la memoria, entre la nieve y el sudor. Será mejor que aprendas a vivir sobre la línea divisoria que va del tendio a la pasión. No dejes que te impidan galopar ni los ladridos de los perros ni la quijada de Caín. Que no te dé el insomnio por contar las gaviotas del destierro, las amapolas de París. Te engañas si me quieres confundir esta canción desesperada no tiene orgullo ni moral se trata sólo de poder dormir sin discutir con la almohada dónde está el bien, dónde está el mal. La guerra que se acerca estallará mañana lunes por la tarde y tú en el cine sin saber quién es el malo mientras la ciudad se llena de árboles que arden y el cielo aprende a envejecer. Y sal ahí a defender el pan y tu alegría. Y sal ahí para que sepan que ESTA BOCA ES MIA.

viernes, 26 de diciembre de 2008


una historia sin fin
como Auryn
el círculo tal vez vicioso

martes, 16 de diciembre de 2008

La muerte ha
restituido al
silencio su
prestigio hechizante. Y yo no diré mi
poema y
yo he de decirlo.
Aún si el poema
(aquí, ahora) no tiene
sentido, no
tiene destino.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Se durmieron mis dedos

ante este turbulento día
mañana los voy a cruzar a ver si ahuyento
las malas compañias






en cuántas personas podés confiar???

no puedo


decime todo eso que sentís




me duele lo más profundo de mi alma.










las palabras no tienen sonido





entonces grita





ya no queda



fuerza

martes, 2 de diciembre de 2008


Bronca, ¿te acordás el día
que te llamé para decirte todas esas cosas sin pensar y que ahora son tan
difíciles de arreglar? Aceptaría cualquier cosa, y cualquier condición para no
volverte a llamar, Bronca, para actuar sin pensar. Bronca, Bronca, Señora
Bronca. Creo que podemos llegar a un acuerdo. ¿Y si te llamo cuando estoy lejos
de los que quiero y cerca de los que me hacen nana? Acepto cualquier condición
pero... ¿podré evitar la bronca, Señora Bronca?